Aron Nimzowitsch

Recibió el consejo de su médico en el sentido de que hiciera más ejercicio.

A partir de entonces, hizo caso de la recomendación y empezó por practicar diversos movimientos gimnásticos durante el torneo en que participaba.

Cuando no le tocaba mover sus piezas, se iba a un rincón de la sala y la emprendía con sus genuflexiones o algo parecido.

Varias veces, dejó estupefactos a los espectadores, al ponerse boca abajo.


Akiba

Tuvo la idea paranoide de que alguien le perseguía.

Si un desconocido entraba en su habitación, salía corriendo o incluso se arrojaba por una ventana.


Nunca dormía más de dos horas por noche, según confesión propia.
Le encantaban los helados de piña y se comía de diez a quince diarios.
En 1911 en Nueva York, cuando iba en autobús por la Quinta Avenida, se quitó toda la ropa que llevaba puesta.