Amelia Hernández es una valenciana que nunca se imaginó lo lejos que llegaría practicando un deporte poco conocido en el país como lo es el ajedrez. Durante su carrera en este deporte les probó a todos los escépticos que para llegar hasta la cima sólo hay que proponérselo y creer en ello. Visitó más de 15 países y les ganó a aquellos que se creían invencibles, logrando el reconocimiento del mundo entero.

Con la jovialidad que le caracteriza esta mujer emprendedora le abrió las puertas de su casa a Valencia.com.ve para contarles a todos los logros y sinsabores que vivió a lo largo de 15 años de su vida que le dedicó al ajedrez. Con una sonrisa a flor de piel y un gran orgullo que se deja ver por la alegría de sus afirmaciones, Amelia Hernández es una mujer luchadora que logró llegar hasta donde se lo propuso y un poco más allá.

La historia de Amelia en el ajedrez comienza con la tierna edad de 12 años, una época en la que este deporte comenzó siendo para ella un “pasatiempo” que disfrutaba con sus amigas del colegio Juan XXIII. Con el tiempo le fue tomando amor a esta actividad de la que llego como ella misma dice “a enamorarme”. Para aquel entonces, año 1983 aproximadamente, no existían en el país la figura de entrenador personal, por lo que Amelia fue perfeccionando sus técnicas por si misma, leyendo un libro grueso y polvoriento que su padre poseía y que hasta que ella lo encontró no había tenido uso. Progresivamente y con la ayuda de su padre fue adquiriendo otros textos que la ayudaron a desarrollar esa destreza en el ajedrez que le ha logrado un sitiar de honor en Venezuela y el mundo.

La primera competencia que ella recuerda como sus inicios en este deporte fue un encuentro nacional entre colegios privados. Ella contaba con 13 años y le tocó jugar contra competidores varones que eran los únicos que estaban inscritos y les ganó el primer lugar. Así poco a poco se fue metiendo más de lleno en el mundo del ajedrez. Durante 2 años contó con un entrenador personal, pero fue por sus prácticas con sus compañeros que practicaban ajedrez que fue perfeccionando su juego.

De esta forma llegó a competir en los campeonatos nacionales juveniles donde en la primera oportunidad de participar y con tan sólo 4 meses de práctica logró ganar la medalla de Oro por lo que según ella misma dice “le agarré el gustico”. De allí en adelante fueron múltiples los logros que consiguió en diferentes campeonatos. Ganó el campeonato estadal juvenil, campeonato estadal de máxima categoría, Campeonato estadal infantil del siguiente año y luego obtuvo el triunfo en el campeonato nacional infantil. Uno a uno Amelia fue enfrentando los retos y superándolos con creces .No obstante, se vio en la necesidad de paralizar las competencias por falta de tiempo, ya que para aquel entonces había comenzado su carrera de medicina.


El Oro Olímpico

Para llegar hasta acá eran muchos los escalones alcanzados por Amelia, pero existía un reto que no había logrado aún ningún venezolano por lo que aquello se convirtió en un reto: La medalla Olímpica. Para el año 1994 esa oportunidad tocó la puerta de esta, hoy por hoy, Médico obstetra. Para esta destacada jugadora de ajedrez esa ha sido la experiencia más importante durante su trayectoria deportiva y a la que ella misma define como “una experiencia maravillosa… Dios hizo esas olimpiadas para que yo me las ganara…”

El camino fue largo y tortuoso para llegar hasta Rusia, país sede de las olimpiadas en aquel año, sobretodo por la falta de apoyo económico de los organismos gubernamentales. Para Amelia comenzó el proceso de tocar puertas y hablar con la gente para ver quien la ayudaba a concretar esa meta y ver la ilusión de representar a su país en aquella justa tan importante. “Mientras en todos los países los jugadores están concentrados en un sitio bien chévere con su entrenador que le pone el gobierno yo hasta el último día, porque de hecho yo lo conseguí el último dólar creo que doce horas antes de tomar el avión… tenía que ir a mendigar, a pedir a empresa por empresa con una cartica y con mi carro… para luego volver a las dos semanas a ver que pasaba, si me daban o no me daban”

Así fue durante algún tiempo, pero gracias al actual Alcalde de Valencia Paco Cabrera, quien para aquel entonces era el presidente de la recién creada FUNDADEPORTE, “me escuchó y me preguntó que cuanto me hacia falta y me lo aprobó de inmediato”. También recibió la ayuda de algunas empresas privadas como: Pirelli, Fundatour, entre otras.

Cuando llegó a Rusia le tocó enfrentarse a competidoras de 90 países. El primer partido de Amelia lo recuerda especialmente: “me las vi negras porque tenía que jugar llegando allá y con las 16 horas de diferencia te puedes imaginar que el cambio es duro, mi competidora era una muchacha de Croacia y en esa hice tabla”. Seguido de eso las 8 partidas restantes no representaron dificultad para Amelia, las ganó una tras otra. Un reto bastante difícil ya que en esa competencia se encontraban los mejores jugadores del mundo y fue su desempeño de tan alto nivel que logró la puntuación más alta de toda la competencia. “Por eso es que yo digo que esa competencia la hicieron para mi, me tocaba a mi”


Esa medalla es mía

Desde el mismo día de la premiación Amelía ha tenido anécdotas que recordar de su medalla. La primera de ellas fue el día de la premiación, era en el mes de diciembre y en Rusia estaba nevando, en medio del alboroto de correr de un lado para el otro para entrar al hotel, y no era para menos con 4 grados bajo cero, Amelia se coloca las manos en el pecho para tocarse la medalla y resulta que se le había caído. Comenzó la desesperación de buscar la medalla, no sólo Amelia la buscaba sino también los jugadores de la delegación de Cuba, los ingleses, algunos rusos, los holandeses, todo el mundo buscando la medalla. Amelia llegó a decir que ella no se iba de Rusia, así se tuviera que meter en la embajada de Venezuela hasta que apareciera su medalla.

Gracias a Dios, la medalla apareció a las 2 horas de haberse perdido. La encontró el médico del torneo que salió esa noche a dar una caminata y la pisó. “menos mal que la encontró y además la devolvió…por eso es que yo sigo diciendo que ese torneo era para mí”.

El 6 de enero del año siguiente (1995) el Gobierno Nacional les otorgaba el reconocimiento Honor al Merito Deportivo en su Primera Clase a Francisco Sánchez, Andrés Galárraga y Amelia Hernández. En la premiación el encargado de entregarle el reconocimiento a Amelia era el, para aquel entonces, Presidente de la República: Rafael Caldera. “Como mi medalla estaba calientica yo le digo al Presidente Caldera que allí estaba mi medalla y yo quería que me hiciera una entrega simbólica de la misma… me dijo que como no y eso fue fotos y fotos, cuando de repente yo veo que Caldera agarra la medalla y la empieza a envolver creyendo que yo se la había regalado… yo con ese gentío no encontraba que hacer… lo que se me ocurrió fue decirle que me permitiera la medalla para guardársela en la cajita y de allí no la vio más nunca”


El ajedrez: la cenicienta de los deportes

Así como ganar esa medalla de oro fue para Amelia lo “más maravilloso” también está la parte decepcionante. “Como aquí el ajedrez no es un deporte popular, aquí nadie sabe que yo tengo una medalla de oro olímpica mundial, aquí la única medalla se oro para todo el mundo es la de morochito Rodríguez hace 30 años… yo llegué aquí y ni siquiera el Gobernador me recibió… el único fue Paco que me hizo un recibimiento muy bonito, con una rueda de prensa… mi medalla fue la cenicienta pero no por eso vale menos”. Y es tanto lo que vale, que en este mismo año le fue otorgada la orden “Ciudad de Valencia”, uno entre tantos reconocimientos por su labor.

Ya hace algún tiempo que Amelia abandonó el ajedrez como una actividad que cumplía con religiosidad. Demostró ser una mujer que se impone retos y los cumple. No en vano pudo estudiar medicina, graduarse de 3 idiomas y ganar una medalla olímpica. Hoy manifiesta no querer regresar al mundo del ajedrez como lo hacia antes, pues esto forma parte de una etapa que ya dejo atrás. Sus metas son lograr su realización personal y llegar aún más lejos en su ya destacada labor como médico obstetra. Sólo quiere dar las gracias a todas aquellas personas que confiaron en ella y también a todas aquellas que nunca lo hicieron porque a pesar de todo cuando se habla de ajedrez en Venezuela ella sabe que es un punto de referencia. “ahí quedé y a pesar de los años que pasen, siempre estaré allí y el ajedrez siempre estará dentro de mí”.

Escrito por Neysa Hurtado
Domingo 17 de Octubre de 2004 a las 7:45 pm

Vale la pena todo el esfuerzo”

Convertirse en la primera mujer carabobeña en ser exaltada al Salón de la Fama del Deporte Venezolano prueba que se preocupa por “ser la mejor en cualquier cosa que haga”. Esta filosofía de vida la ha ayudado a triunfar como médico y ajedrecista

Amelia Hernández Bonilla ingresó al mundo del ajedrez a la edad de 13 años, por iniciativa de unas amigas, mientras estudiaba en el Colegio “Juan XXIII”. Desde ese primer momento sintió una gran pasión por el juego ciencia. Al año siguiente, en 1983, comenzó a participar en ciertos torneos y a partir de ahí le dedicó 15 años de su vida a este deporte, del cual se retiró hace 8 para dedicarse de lleno a sus pacientes, como médico gineco-obstetra.

Logró ser Campeona Nacional Infantil, Campeona Nacional Juvenil en seis oportunidades, Campeona Nacional Categoría Máxima en cuatro ocasiones, Campeona Panamericana Juvenil, Campeona Centroamericana Juvenil, Campeona de la Copa Mundial Juvenil para menores de 18 años en 1988, tiempo en el que ocupó el quinto lugar en el Campeonato Mundial de menores de 20 años en Australia, y en las Olimpiadas de Filipinas también se adjudicó el quinto lugar, en el año 1992.

Finalmente, cerró su carrera de la mejor manera, al obtener la medalla de oro en la Olimpiada Mundial de Ajedrez en 1994, en Moscú, Rusia, convirtiéndose en la única venezolana en la historia del ajedrez en lograrlo, hecho que paradójicamente para Amelia se tornó lamentable: “Por ser un deporte poco popular, en mi país no se supo mucho que yo obtuve ese triunfo en una olimpiada mundial”.

Su preparación dentro de los tableros fue muy dura, porque paralelamente estudiaba medicina e idiomas en la Universidad de Carabobo. El francés, el italiano y el inglés formaron entonces parte también de su desarrollo.

Sin embargo, logró presentar su tesis en medicina a los 25 años de edad, tiempo después de haber recibido su premiación en el Kremlin (centro histórico-arquitectónico más antiguo de la ciudad de Moscú), viendo la bandera izarse mientras escuchaba el himno nacional de Venezuela, experiencias que la hacen transmitir a las generaciones de relevo “que vale la pena todo el esfuerzo que se puede hacer”.

Convertirse en la primera mujer carabobeña en ser exaltada al Salón de la Fama del Deporte Venezolano prueba que se preocupa por “ser la mejor en cualquier cosa que haga”. Esta filosofía de vida la ha ayudado a triunfar como médico y ajedrecista.

Ser el mejor

Para lograr triunfar en sus dos carreras, Amelia siempre ha aplicado en su vida la entrega y la dedicación. “Uno debe entregarse a lo que hace y hacerlo con ganas, hay que querer ser el mejor en lo que uno haga en la vida, porque si lo haces por hacerlo, no pienso que vayan a salir los logros o los triunfos que se quieren”.

Entre esos éxitos, Amelia tiene un postgrado en ginecología y obstetricia que hizo en el Hospital Central de Valencia, con el cual terminó de pasar, como ella misma señala, a otra etapa de su vida, con un alto nivel de responsabilidad y de buen servicio a sus pacientes, aspectos que fueron parte de la cuota de sacrificio que tuvo que hacer para retirarse en el mejor momento de su carrera en el ajedrez.

Amelia asegura que la práctica del ajedrez le sirvió de mucho para formarse como médico

La base

Desde pequeña quiso ser médico, influida quizá por el hecho de que su papá sea el doctor Eleazar Hernández Castellanos, médico internista que durante 25 años dio clases en la U.C., por lo que muchos galenos de la ciudad fueron sus alumnos. El, su madre Orquídea y sus tres hermanos mayores siempre la han apoyado en cada meta que se ha propuesto.

Igualmente, otra ayuda importante en la vida de Amelia fue sin duda el ajedrez, el cual ella misma afirma le facilitó “el hecho de que cuando estudiara medicina me concentrara en el desarrollo de la lógica para pensar, además de desarrollar la capacidad de memoria y la retentiva que hacen mucha falta en la medicina”.

Amelia considera que es hora de hacer algo distinto; por eso dice: “Ya tuve mucho tiempo en silencio, ahora me toca cantar”. Participa en eventos de noches de boleros. La música romántica y la balada son los estilos que más le gustan, aunque también canta piezas de Celia Cruz, con las que ha ganado concursos de karaoke. Proyecta estudiar canto, “pero no para dedicarme a eso, porque la medicina es lo que me llena”.

En el Salón del la Fama

El pasado 8 de junio, Amelia Hernández develó su imagen en el Salón de la Fama del Deporte Venezolano, en el que estará por siempre al lado de grandes glorias como “Chico” Carrasquel, Andrés “El Gato” Galarraga, David Concepción, entre otros, gracias al apoyo de más de 50 periodistas del estado Carabobo que la nominaron para ser merecedora de ese galardón.

“Todo esto viene a cerrar con broche de oro mi carrera deportiva, pero básicamente mi personalidad y entrega no cambiarán, porque gracias a Dios eso es lo que me ha llevado a tener esos triunfos, mas voy a seguir siendo la misma, actuando con dedicación y ejerciendo la medicina cada día; viendo crecer mi afluencia de pacientes, además de que es una satisfacción muy grande el hecho de dar alegría a una familia ayudando a traer un bebé al mundo”.

Fuente

Campeona de Ajedrez al Salón de la Fama del Deporte Venezolano

Amelia Hernández tiene el privilegio de ser la primera ajedrecista que ingresa al Salón de la Fama del Deporte Venezolano en reconocimiento a su excepcional carrera deportiva de más de veinte años.

Así lo refirió Adalgisa de Briceño, quien ha dirigido la Escuela de Ajedrez que lleva su nombre ubicada en el Instituto Nacional de Deportes y en la cual se inició la campeona Amelia Hernández. Briceño expresó sentirse feliz por esta postulación de la valenciana a la que considera como una hija, porque en ella, como tantos otros alumnos, le prodigó la enseñanza de la disciplina y el comportamiento ciudadano, norte de sus 40 años de docencia. Recordó que entre los méritos de su alumna está el haber ganado la medalla de oro y el Campeonato Mundial de Ajedrez en Moscú 1988 al acumular 9 puntos y medio, el más alto del certamen. Además había que tomar en cuenta que para el momento apenas era una niña de 14 años de edad.

Ese triunfo y otros a nivel nacional e internacional en Europa, América y Asia, ha sido reconocida por los especialistas del deporte en Venezuela, lo que le calificó para tener un nicho en el Salón de la Fama como la mejor ajedrecista del país en toda su historia. También resaltó que su aprendizaje del deporte ciencia lo llevó muy bien con sus estudios y ahora, con casi cuarenta años de edad, es una prestigiosa médico obstetra.

Consultada sobre el gran paso que ha dado la disciplina al ser ahora materia obligatoria para las escuelas públicas y privadas, hizo un reconocimiento público al Ministro de Educación y Deportes, Aristóbulo Istúriz, por tan significativo logro.

Aconsejó que el trabajo debe continuar, porque no basta que esté establecido, sino que hay que formar el personal docente apropiado para que en pocos años el ajedrez sea la piedra angular del desarrollo intelectual y deportivo de Venezuela.

Mientras tanto, ella continuará su labor docente en la Escuela de Ajedrez “Adalgisa de Briceño” convencida que Venezuela tendrá muchas Amelia Hernández o Jose Arturo Torres, también maestro internacional, José Sequera, Julio Ostos, entre otros exponentes egresados del centro ajedrecista ubicado en el IND.

Fuente

Estas noticias también te pueden gustar!